Sin saber muy bien porque, esta tarde me he dedicado a abrir el baúl de los recuerdos.
Acabo de hacer un repaso por todas las fotos del erasmus (que son bastantes, por cierto), y por todos los mails recibidos y enviados en este tiempo.
Aunque no se todavia muy bien el qué, tengo la sensacion de que hay algo distinto entre las fotos del 2006 y las de ahora de enero, y sobretodo entre los mails que envié en esos 3 meses y los poquitos que he mandado ahora.
Vaya por delante que la primera semana aqui tampoco fue para tirar cohetes. Llegar aqui y darme cuenta de que por culpa de mi cabecita pensadora no iba a dejar de tener dolores de espalda me dio un bajon fuerte. Ahora estoy mejor, quiza pq la cabecita da menos vueltas, quiza pq la espalda la tengo mejor a ratos, quiza por las infusiones de tisanas horribles que ando bebiendo a todas horas, o simplemente quiza pq mis periodos de adaptacion frente a los cambios son mas grandes que los del resto.
Ahora no quiero hablar de rutina, sino de que hemos vuelto a la normalidad. Una normalidad un poco distinta a la de diciembre, un brillo distinto en los ojos de todos. Parece tan lejano aquel aterrizaje en soledad de septiembre cuando en el de enero estuve arropada todo el tiempo...
Y en esa normalidad hay dias malos. Domingos de estudio que a todos se nos hacen cuesta arriba, momentos de pesadumbre ante la evidencia de no haber cumplido con el trabajo que deberiamos, necesidad de tu mama y tu sofa....
Pero los dias buenos equilibran la balanza. Paseos, karaokes, comidas, bolos, cenas, aperitivos, fiestas, peliculas.... Como dice Sabina, no caben tantos besos en una canción.
Os dejo algun documento gráfico.
Y acabo el relato con una sonrisa en los labios, supongo que la balanza sigue estando del lado adecuado.
Aunque no se todavia muy bien el qué, tengo la sensacion de que hay algo distinto entre las fotos del 2006 y las de ahora de enero, y sobretodo entre los mails que envié en esos 3 meses y los poquitos que he mandado ahora.
Ahora no quiero hablar de rutina, sino de que hemos vuelto a la normalidad. Una normalidad un poco distinta a la de diciembre, un brillo distinto en los ojos de todos. Parece tan lejano aquel aterrizaje en soledad de septiembre cuando en el de enero estuve arropada todo el tiempo...
Y en esa normalidad hay dias malos. Domingos de estudio que a todos se nos hacen cuesta arriba, momentos de pesadumbre ante la evidencia de no haber cumplido con el trabajo que deberiamos, necesidad de tu mama y tu sofa....
Os dejo algun documento gráfico.
