lunes, 29 de enero de 2007

Sin saber muy bien porque, esta tarde me he dedicado a abrir el baúl de los recuerdos.

Acabo de hacer un repaso por todas las fotos del erasmus (que son bastantes, por cierto), y por todos los mails recibidos y enviados en este tiempo.

Aunque no se todavia muy bien el qué, tengo la sensacion de que hay algo distinto entre las fotos del 2006 y las de ahora de enero, y sobretodo entre los mails que envié en esos 3 meses y los poquitos que he mandado ahora.

Vaya por delante que la primera semana aqui tampoco fue para tirar cohetes. Llegar aqui y darme cuenta de que por culpa de mi cabecita pensadora no iba a dejar de tener dolores de espalda me dio un bajon fuerte. Ahora estoy mejor, quiza pq la cabecita da menos vueltas, quiza pq la espalda la tengo mejor a ratos, quiza por las infusiones de tisanas horribles que ando bebiendo a todas horas, o simplemente quiza pq mis periodos de adaptacion frente a los cambios son mas grandes que los del resto.

Ahora no quiero hablar de rutina, sino de que hemos vuelto a la normalidad. Una normalidad un poco distinta a la de diciembre, un brillo distinto en los ojos de todos. Parece tan lejano aquel aterrizaje en soledad de septiembre cuando en el de enero estuve arropada todo el tiempo...

Y en esa normalidad hay dias malos. Domingos de estudio que a todos se nos hacen cuesta arriba, momentos de pesadumbre ante la evidencia de no haber cumplido con el trabajo que deberiamos, necesidad de tu mama y tu sofa....

Pero los dias buenos equilibran la balanza. Paseos, karaokes, comidas, bolos, cenas, aperitivos, fiestas, peliculas.... Como dice Sabina, no caben tantos besos en una canción.

Os dejo algun documento gráfico.



Y acabo el relato con una sonrisa en los labios, supongo que la balanza sigue estando del lado adecuado.


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