
Después de superar alguna que otra incertidumbre para realizar este viaje, nos subimos en un trenecito y llegamos a la isla soñada.
La verdad es que te deja mudo, es una ciudad increíble.

Los canales, la luz, las calles, los palacios, el olor del mar, la brisa........Todo parecía estar pintado allí para nosotros, preparado para que pasearamos por ella...
Al pasar el día fuimos descubriendo una Venecia más turistica, más de parque temático, más artificial, pero ese sol que se refleja en los canales siguió demostrandonos la magia de la ciudad......
La noche nos trajo una ciudad vacía, oscura, fría, me atreveria a decir que demasiado enigmatica....

A la mañana siguiente un vaporeto nos esperaba para llevarnos Canal abajo. Y San Marcos, y las islas enfrente, y los campanile, y el paseo en góndola, y el superar bastantes miedos........
Padova fue la siguiente parada. Una Salamanca italiana, limpita, ordenada, bonita, con muuucha calidad de vida, buen ambiente nocturno....El único pero lo pongo en los residentes y en sus miradas por encima del hombro....

Vicenza, o sea Palladio, nos recibió con un dia gris. Las calles del centro, pequeñitas, el ambiente provinciano, la estación, triste. Pero cojemos un camino de bicis, se empieza a abrir el sol.....la Villa Rotonda me dejó sin palabras. Chicos, Villalobos tenía razón, simplemente perfecta.